sábado, 19 de noviembre de 2016

LA CREACIÓN DEL HOMBRE Y DE LA MUJER, 1



        El libro del Génesis recoge dos relatos para explicar cómo Dios hizo al hombre y a la mujer. Los seres humanos son lo último y lo más valioso de toda la obra creadora de Dios. Estos relatos contienen enseñanzas profundas sobre nosotros: quién nos ha dado la vida, de qué manera, cómo somos y para qué nos ha hecho Dios.


       Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó (Gn 1, 26-27). Si un día vemos una escena o una persona que nos gusta y queremos recordarla, hacemos una foto o pintamos un cuadro que representa esa escena o a esa persona. Así, cada vez que vemos la imagen que hemos fotografiado o pintado, nos ponemos mentalmente en relación con esa escena o esa persona. Una imagen, por tanto, sirve para ponerme en contacto con la realidad que representa. Cuando la Biblia dice creó Dios al hombre a su imagen, nos está enseñando que Dios creó al hombre de manera que pudiera establecer una relación personal con Dios. En esto está la grandeza del hombre, lo que lo sitúa por encima de los demás seres. Además, Dios le confió el cuidado de los demás seres visibles para que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra.   
         


            Dios crea al hombre a su imagen, es decir, le da capacidad de ponerse en relación con Dios y lo hace a su semejanza, para que se relacione con Dios como un hijo con su Padre, es decir, de forma amorosa. Dios da a Adán una compañera, otro ser humano con un cuerpo distinto, pero con la misma dignidad que Adán. Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán. Adán dijo: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer”, porque ha salido del varón» (Gn 2, 18, 21-24). Y esta igualdad se ve en esa breve narración donde se muestra a Dios fabricando a la mujer del mismo material que hizo a Adán. Los primeros seres humanos que Dios crea son un hombre y una mujer y de esta primera pareja de personas procedemos todos nosotros.

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