El libro del Génesis recoge dos relatos para explicar cómo Dios
hizo al hombre y a la mujer. Los seres humanos son lo último y lo más valioso
de toda la obra creadora de Dios. Estos relatos contienen enseñanzas profundas
sobre nosotros: quién nos ha dado la vida, de qué manera, cómo somos y para qué
nos ha hecho Dios.
Dijo Dios: «Hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves
del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y
creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los
creó (Gn 1, 26-27). Si un día vemos una escena o una persona que
nos gusta y queremos recordarla, hacemos una foto o pintamos un cuadro que
representa esa escena o a esa persona. Así, cada vez que vemos la imagen que
hemos fotografiado o pintado, nos ponemos mentalmente en relación con esa
escena o esa persona. Una imagen, por tanto, sirve para ponerme en contacto con
la realidad que representa. Cuando la Biblia dice creó Dios al hombre a su
imagen, nos está enseñando que Dios creó al hombre de manera que pudiera
establecer una relación personal con Dios. En esto está la grandeza del hombre,
lo que lo sitúa por encima de los demás seres. Además, Dios le confió el
cuidado de los demás seres visibles para que domine los peces del mar, las
aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra.
Dios crea al hombre a su imagen, es decir, le da capacidad de
ponerse en relación con Dios y lo hace a su semejanza, para que se relacione
con Dios como un hijo con su Padre, es decir, de forma amorosa. Dios da a Adán
una compañera, otro ser humano con un cuerpo distinto, pero con la misma
dignidad que Adán. Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán,
que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne. Y el Señor
Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la
presentó a Adán. Adán dijo: «¡Esta sí que es
hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer”, porque ha
salido del varón» (Gn 2, 18, 21-24). Y esta igualdad se ve en esa breve
narración donde se muestra a Dios fabricando a la mujer del mismo material que
hizo a Adán. Los primeros seres humanos que Dios crea son un hombre y una mujer
y de esta primera pareja de personas procedemos todos nosotros.

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