viernes, 11 de noviembre de 2016

EL COMIENZO DEL MUNDO



           Al principio creó Dios el cielo y la tierra (Gn 1, 1). En el primer capítulo del libro del Génesis, Dios se nos da a conocer como el único y verdadero Dios. Dios es uno. No hay más dioses que Él, También nos enseña que todo lo que existe es obra suya. Antes de que Él hiciese todas las cosas, solo existía Dios. Este hacer cosas de la nada se llamar crear. Por eso a esta obra de Dios se la llama “creación”. Nosotros empleamos también la palabra creación para referirnos a algo que inventamos, como una obra de arte o un libro, pero todas las “creaciones” humanas necesitan contar con un material previo: papel, pluma, tinta, lienzo, pintura, mármol, etc. Solo Dios crea de la nada, pues llama a la existencia a esas obras suyas sin sacarlas de sí mismo ni de una materia previa. Eso es crear.
         La palabra “cielo” no significa aquí el firmamento, sino el mundo espiritual, sobre todo los ángeles, que son espíritus sin cuerpo y, por tanto, invisibles, con inteligencia y voluntad. Los ángeles son los seres personales más perfectos que ha hecho Dios, y no mueren.
El relato de la creación del mundo visible está dividido en seis días. El sentido de la palabra “día” aquí es “período de tiempo”. En los primeros “días”, Dios crea un mundo apto para que puedan vivir en él los seres vivos: día y noche (tiempo); firmamento, mar, tierra (espacio). Después crea el sol y la luna, que marcan el tiempo del día y la noche; las aves y los peces que pueblan el firmamento y el mar; y al final, los animales y los seres humanos que viven en la tierra. 

        Dijo Dios: Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre la tierra. Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas (Gn 1, 14-16). Así aclara el autor sagrado que ni el sol, ni la luna son dioses, sino algo que Dios ha creado.
Después de crear cada una de esas cosas, el Génesis añade: Y vio Dios que era bueno. Todo lo que Dios ha creado –la luz, el firmamento, el mar, la tierra, la hierba, las plantas y los árboles, el sol, la luna y las estrellas, los peces y los pájaros y todos los animales– es bueno. Dios quiere, de este modo, quitar el miedo que los hombres antiguos sentían ante las fuerzas de la naturaleza a las que consideraban dioses malos.

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