miércoles, 19 de octubre de 2016

Unas mujeres chinas quieren conocer a Jesús de Nazaret



       En los últimos años, he tenido que preparar para el Bautismo a algunas personas adultas  -profesoras de chino en Madrid- que, después de recibir un «toque» extraordinario de la gracia de Dios, deseaban conocer a Jesucristo para establecer una relación personal con Él y entrar en la Iglesia católica.

       La mayoría de estas personas no sabían nada de Jesús. Durante un tiempo estuve buscando algún libro que pudiera servirles, a ellas y a mí, como guía, durante el período de formación previa al Bautismo. Encontré muchos libros y muy buenos sobre Jesús y sobre la fe católica, pero todos ellos daban por supuesto las nociones más elementales, precisamente las que esas personas necesitaban adquirir en primer lugar.

      A la primera mujer que vino a pedirme ayuda para recibir el Bautismo empecé a hablarle de Jesús de Nazaret, la Persona que constituye el núcleo de nuestra fe. Enseguida me di cuenta de que ella no podía entender lo que le decía, pues no conocía nada sobre la historia de Israel, el pueblo elegido por Dios para darse a conocer y entrar en nuestro mundo. Pero incluso para situar la historia de Israel al alcance de aquella mujer, proveniente de un país lejano, tenía que buscar primero ese terreno común constituido por las inquietudes que compartimos todos los seres humanos. De ahí salieron las dos primeras partes del libro, indispensables para poder presentar a Jesús de Nazaret.

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