domingo, 30 de octubre de 2016

El origen del mal



La belleza del mundo es la primera manera con la que Dios se nos da a conocer. Hoy en día, la mayor parte de la población mundial vive en ciudades. La luz de las farolas de las calles impide contemplar el firmamento por la noche. El asfalto ha tapado la tierra y, en muchas calles, las únicas plantas que podemos ver son las que encontramos en las tiendas de flores o en los invernaderos. Las luces de neón, la prisa, las imágenes virtuales que nos brindan el cine, la televisión y los móviles, nos han quitado la capacidad de descubrir la belleza que Dios nos ofrece gratuitamente en la naturaleza. Necesitamos recuperar la mirada de asombro de los niños ante las maravillas que suceden a su alrededor. Los niños no dan nada por supuesto. Para ellos todo es nuevo y sorprendente. Sus ojos se abren ante lo pequeño y lo grande, ante la mosca que se mueve en el cristal de la ventana y la nieve que pinta todo de blanco. Necesitamos unos ojos nuevos para mirar con asombro y una inteligencia aguda capaz de descifrar el mensaje que Dios ha grabado en sus obras. No es fácil leer ese mensaje divino escrito en la belleza de la naturaleza, quizá porque para leerlo, además de una inteligencia brillante hace falta un corazón limpio. Y nuestros corazones se manchan con facilidad, ya desde el comienzo de nuestra vida. Aquí asoma ahora la más complicada de las grandes preguntas: ¿Cuál es el origen del mal y del dolor? Cada día leemos en los periódicos noticias que nos estremecen: pueblos que tratan de eliminar a otros pueblos con matanzas horribles, como sucedió en Ruanda hace pocos años; guerras provocadas por personas o gobiernos que buscan conseguir riquezas naturales como petróleo, oro, diamantes, etc.; terremotos y maremotos, accidentes de barcos, aviones y coches, asesinatos, robos, violencia en las calles y en las casas, y un largo etcétera. 

Por otro lado, están las enfermedades que causan la muerte rápidamente a miles de personas, como la malaria, el sida, el ébola y muchas más. Está también el sufrimiento de millones de seres humanos que no tienen lo necesario para alimentarse y necesitan salir de sus países para buscar lugares donde vivir con un mínimo de dignidad y están esas miles de muertes producidas por el naufragio de barcos con emigrantes. 

A toda esa oleada de catástrofes en la sociedad hay que añadir el mal que anida en cada corazón humano. ¿Quién no siente la atracción hacia cosas que nos hacen daño, porque ofrecen un momento de felicidad pero crean una dependencia que nos esclaviza, como el alcohol, la droga, la pornografía, el comercio sexual, etc.? ¿Qué se ha roto dentro de nosotros para que la ira o el orgullo o el afán de tener éxito o de dominar a los demás nos cieguen y nos empujen a usar la mentira y la violencia que nos envilecen y avergüenzan después, cuando nos calmamos? ¿Por qué usamos mal de nuestra libertad haciéndonos daño a nosotros mismos y a los demás? ¿El que nos hizo se equivocó al fabricarnos o hemos sido nosotros los que hemos ensuciado su obra? ¿Cuándo y cómo ha sucedido esto?                                                                                  

lunes, 24 de octubre de 2016

LAS GRANDES PREGUNTAS



             A todos los hombres y mujeres, antes o después, nos vienen a la cabeza las “grandes preguntas”: ¿Quién ha hecho el universo: las estrellas, el sol, los planetas, la tierra, la luna? Y en la tierra, ¿quién ha hecho el mar, las plantas, las fuentes, los pájaros, los peces, los animales? ¿Quién me ha dado la vida, tan distinta de la que tienen los animales y las plantas? ¿Por qué puedo pensar y amar, y decidir qué hacer? ¿Quién me ha enseñado a distinguir lo que está bien y lo que está mal? ¿Cuál es la causa del mal y del dolor? ¿Quién ha puesto dentro de mí el ansia de ser feliz y de vivir siempre? ¿De dónde han salido las primeras personas humanas? ¿Qué va a pasar cuando muera: se acaba todo aquí… o hay otra vida después de la muerte?

Las religiones naturales de los pueblos primitivos surgen de la necesidad de encontrar alguna respuesta a esas grandes preguntas. Generalmente esas religiones naturales recogen leyendas antiguas que explican el origen del mundo y de los hombres. Esos relatos cuentan que existen unos dioses en el mundo o fuera de él, de los que salieron todas las cosas que vemos. Pero los hombres no solo estamos interesados en conocer nuestro pasado sino también nuestro futuro. Prácticamente todas las religiones naturales tienen ceremonias para los muertos que demuestran que creían en una vida después de la muerte, y establecen unas maneras propias de tener contentos a sus dioses, ofreciéndoles lo más valioso que poseen, como ganado o frutos del campo o incluso niños. Con estas prácticas, que se llaman “sacrificios”, tratan de evitar los fenómenos naturales que les hacen daño, como terremotos, tormentas que destruyen las cosechas, plagas, enfermedades, etc., porque piensan que proceden del enfado de los dioses con ellos. A veces esos dioses son elementos de la misma naturaleza, como el sol, la luna, los truenos, etc. Otras veces son personajes inmortales que viven en otro mundo y sus historias son explicaciones de las virtudes y de los vicios de los hombres. 


La religión cristiana –que toma su nombre de Jesucristo– se distingue de esas religiones naturales porque su origen no está en los hombres, sino en el único Dios, que desea darse a conocer para que todas las personas puedan encontrar una respuesta verdadera a las grandes preguntas.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Unas mujeres chinas quieren conocer a Jesús de Nazaret



       En los últimos años, he tenido que preparar para el Bautismo a algunas personas adultas  -profesoras de chino en Madrid- que, después de recibir un «toque» extraordinario de la gracia de Dios, deseaban conocer a Jesucristo para establecer una relación personal con Él y entrar en la Iglesia católica.

       La mayoría de estas personas no sabían nada de Jesús. Durante un tiempo estuve buscando algún libro que pudiera servirles, a ellas y a mí, como guía, durante el período de formación previa al Bautismo. Encontré muchos libros y muy buenos sobre Jesús y sobre la fe católica, pero todos ellos daban por supuesto las nociones más elementales, precisamente las que esas personas necesitaban adquirir en primer lugar.

      A la primera mujer que vino a pedirme ayuda para recibir el Bautismo empecé a hablarle de Jesús de Nazaret, la Persona que constituye el núcleo de nuestra fe. Enseguida me di cuenta de que ella no podía entender lo que le decía, pues no conocía nada sobre la historia de Israel, el pueblo elegido por Dios para darse a conocer y entrar en nuestro mundo. Pero incluso para situar la historia de Israel al alcance de aquella mujer, proveniente de un país lejano, tenía que buscar primero ese terreno común constituido por las inquietudes que compartimos todos los seres humanos. De ahí salieron las dos primeras partes del libro, indispensables para poder presentar a Jesús de Nazaret.

viernes, 14 de octubre de 2016

La fe cristiana a partir de cero



La fe cristiana a partir de cero

El libro ‘Jesús, explicado hoy’ ofrece lo más básico del cristianismo.
El autor usa un lenguaje que todos pueden entender.

Acaba de publicarse en ediciones Rialp el libro “Jesús explicado  hoy”, destinado a quienes desean tener un primer contacto con la fe cristiana pero carecen de los conocimientos básicos sobre la religión en general y sobre la religión católica en concreto.

El autor, José Benito Cabaniña, periodista, sacerdote y profesor, preparó durante años individualmente a algunas profesoras de chino en Madrid, que, sin conocer nada de Jesús de Nazaret, deseaban recibir el Bautismo, y a partir de esas experiencias ha redactado el libro.

“Jesús, explicado hoy” parte de las “grandes preguntas”, las cuestiones que antes o después todos los seres humanos se plantean: ¿De dónde procede el mundo? ¿Qué hay después de la muerte? ¿Por qué siento en mí el ansia de ser feliz? ¿Quién ha metido el mal en el mundo?  y proyecta sobre ellas la luz de la Biblia.

Tras una somera exposición de la historia de la salvación en el Antiguo Testamento, se centra en la persona de Jesús de Nazaret,  cuya vida y obras dan respuesta a esos interrogantes.

Escrito en lenguaje sencillo y dirigido a los que no conocen la fe cristiana, este libro puede ser útil también a cristianos que deseen tener un marco general de su fe, lo mismo que a profesores de religión y catequistas.